No es fácil encontrar las palabras correctas,
tampoco el momento preciso y adecuado,
pero muchas veces si en la vida no te arriesgas,
no sabrás si llegaras a ser correspondido o lastimado;
por eso te hablo desde este papel
ya que nunca sentirá lo que yo siento,
porque el papel aguanta de todo,
desde penas, lágrimas y tormentos.
No soy un cobarde ni nada por el estilo,
simplemente me mantengo en el anonimato,
ya que aún ni siquiera te hablo ni soy tu amigo;
al menos intento ganarme un pensamiento aunque no dure tanto.
El papel esta arrugado porque en el suelo unos días estuvo,
como consecuencia del temor, de la inseguridad y del “que dirás”;
pero la luna, compañera de mis noches de inspiración, me contuvo
y que ayudo a recogerlo con la imagen en la pared de tu mirar.
Las palabras que lees no son nada del otro mundo pero son mías,
escritas por mis manos, inspiradas por tus ojos y pensadas por mi corazón;
entre otras cosas, dicen todo lo que me haces sentir desde esos días;
en que sin querer y sin pensarlo, me convertí en tu admirador.
