No quiero que despiertes, me gusta verte así;
como esperando un beso para hacerlo,
te mueves entre mis brazos, te acercas a mí,
luego te desprendes, te alejas y regresas, cayendo en mi pecho.
Mis ojos no se cansan al verte envuelta por los primeros rayos de luz,
tengo ganas y trato de acercarme sigilosamente para poder acariciar tu piel;
se que me sientes pero no te molesta, me dejas hacerlo, quieres que lo haga,
mis manos te van tomando por todo el cuerpo, por todo, de la cabeza a los pies.
Estas boca abajo complacida y un suspiro me da la señal de que despiertas,
trato de calmarme, no quiero que pienses que te necesito aunque es cierto;
pero mis manos ya me vendieron, mis latidos y mis respiración lo están haciendo,
abres los ojos, me ves; te envuelves entre mis brazos, me besas y yo, vuelo en el cielo.
Te levantas de donde estamos y me enseñas el paraíso que casi siempre escondes,
empiezo a sudar, me pongo nervioso, las manos que te acariciaron me tiemblan;
no aguanto verte y no tomarte, me levanto y camino hacia donde te encuentras,
te beso, te cojo del cabello; tú me acaricias la espalda y nuestro amor se renueva.
No quiero que termine nunca, los dos no queremos que termine nunca
y cada ápice, momento, segundo a fracción de tiempo que nos resta ante el final,
lo usamos para amarnos de todas las formas posibles porque lo necesitamos;
aunque el mundo no entienda, aunque no entendamos; si está bien o si está mal.
como esperando un beso para hacerlo,
te mueves entre mis brazos, te acercas a mí,
luego te desprendes, te alejas y regresas, cayendo en mi pecho.
Mis ojos no se cansan al verte envuelta por los primeros rayos de luz,
tengo ganas y trato de acercarme sigilosamente para poder acariciar tu piel;
se que me sientes pero no te molesta, me dejas hacerlo, quieres que lo haga,
mis manos te van tomando por todo el cuerpo, por todo, de la cabeza a los pies.
Estas boca abajo complacida y un suspiro me da la señal de que despiertas,
trato de calmarme, no quiero que pienses que te necesito aunque es cierto;
pero mis manos ya me vendieron, mis latidos y mis respiración lo están haciendo,
abres los ojos, me ves; te envuelves entre mis brazos, me besas y yo, vuelo en el cielo.
Te levantas de donde estamos y me enseñas el paraíso que casi siempre escondes,
empiezo a sudar, me pongo nervioso, las manos que te acariciaron me tiemblan;
no aguanto verte y no tomarte, me levanto y camino hacia donde te encuentras,
te beso, te cojo del cabello; tú me acaricias la espalda y nuestro amor se renueva.
No quiero que termine nunca, los dos no queremos que termine nunca
y cada ápice, momento, segundo a fracción de tiempo que nos resta ante el final,
lo usamos para amarnos de todas las formas posibles porque lo necesitamos;
aunque el mundo no entienda, aunque no entendamos; si está bien o si está mal.
