martes, 26 de julio de 2011

TODO LO HACE POSIBLE EL DESTINO

El le pertenece a ella, y ella le pertenece al destino,
nunca estuvo entre ellos encontrarse ni vivirse,
cada uno seguía con su vida, con sus cosas, con sus latidos,
y bastó con solo verse para querer descubrirse.
El le pertenece a ella, y ella le pertenece al destino;
el día se convertía en noche, y la noche se convertía en eternidad,
se pasaban las horas entre conversaciones platónicas,
elogiaban sus pasos, se guardaban los secretos, compartían su respirar.
El le pertenece a ella, y ella le pertenece al destino;
eran almas gemelas que se mezclaban entre el viento y el suelo,
rompieron las barreras de la distancia, del tiempo y del espacio,
no creían en lo imposible, escribían entre nubes su historia con deseos.
El le pertenece a ella, y ella le pertenece al destino,
uno no puede vivir sin el otro, pero cada uno tiene su libertad;
el amor no los complica, no los aprisiona, no los asfixia,
no les quita pensamientos, credo, costumbres, ni personalidad.
El le pertenece a ella, y ella le pertenece a él,
nunca pensaron encontrarse; pero ahora se escucha un solo latido,
no siempre tienen momentos mágicos, pero saben resolverlos,
uno ve a través del otro; pero todo lo hace posible el destino.

martes, 5 de julio de 2011

ME EXTRAÑARAS

Me extrañaras, quizá, tal vez;
en tus noches de nostalgia,
recordando el ayer,
con una lagrima en la cara;
de repente, mis palabras serán;
o mi forma de decir las cosas,
las canciones que te hacia escuchar,
o cuando te decía palabras hermosas;
y pensaras de repente,
que los errores no fueron nada,
y que nuestro amor era más fuerte,
no costumbre como pensabas.
Me extrañaras, quizá, tal vez;
cuando no tengas tranquilidad,
cuando acompañada te sientas sola a la vez,
cuando aparentes felicidad;
y querrás retroceder el tiempo,
extrañando el pasado,
pero dirás que todo son recuerdos,
y no amor como lo has pensado.
Me extrañaras, quizá, tal vez;
cuando sientas que me has perdido,
cuando la resignación este a tus pies,
cuando el destino te halla maldecido;
y aparentaras lo que no eres,
tu edad, tu aspecto , tu mirada;
dirás lo que no sientes,
fingirás sentirte amada,
y de repente, quien sabe;
será cierto, no lo sé,
que aún me ames,
me extrañaras, quizá, tal vez.

YO AMANECI CON ELLA Y ELLA AMANECIO CONMIGO

Ella sabe cómo seducirme, conoce mis puntos débiles;
me captura con sus movimientos, me esclaviza a su silueta;
sabe que sus labios despiertan mis sensaciones y mis instintos,
roza sus manos por mi cuerpo; me envuelve entre sus piernas.
Me dice dónde quiere que la acaricie, siento como se estremece;
se convierte en otra cuando se da cuenta que me está provocando,
se suelta el cabello y lo pasa por mi rostro, mis ganas crecen;
la desprendo con la boca del velo que cubre lo que estoy deseando.
Mi boca enciende su respiración cuando empiezo a recorrer su cuerpo,
me pide que la tome, me aprieta con sus manos para darme cuenta;
pero no me detengo, quiero verla enloquecer mientras lo sigo haciendo;
quiero descubrir cada milímetro de su piel mientras su mente revienta.
No aguanto más, pero ella también me hace lo mismo, quiere enloquecerme;
estimula mi debilidad perpetua, y mis ojos se nublan ante sus caricias;
ya no lo puedo soportar, pero ella me detiene con una mano en el pecho;
luego se detiene, se sienta, me siento dentro y empieza con una sonrisa.
No nos medimos, nuestra imaginación le da rienda suelta al placer,
nos convertimos en uno; ella soy yo y yo soy ella, nos desconocimos;
el tiempo se hizo nada, y solo la meta, al llegar, nos pudo detener;
caímos en la noche, y yo amanecí con ella, y ella amaneció conmigo.