Después de todo, no fue tan malo sentir algo por ti,
mi corazón por un momento latió como nunca antes,
me sentí realmente vivo y con muchas ganas de vivir,
mi mente se hizo de mil ideas para llegar a enamorarte.
Después de todo, no fue tan malo haberte conocido,
mis ojos volvieron a brillar y mi cuerpo se enterneció,
mi alma hecha jirones salió del lugar donde se había escondido,
y el estado de reposo donde me encontraba se despertó.
Después de todo, no fue tan malo atreverme a quererte,
todo en mí, me hacía saber que era cierto, por que ocultarlo;
no medí las consecuencias y no me importó, quería verte,
de alguna u otra manera contra tu barrera, tenía que intentarlo.
Después de todo, no fue tan malo haberte besado los labios,
todo mi ser pedía ese sabor que esclavizabas por no sentir;
ni fue tan malo tantos abrazos y abrazos haberte robado,
para guardarlos en mi pecho y usarlos cuando no podías venir.
Después de todo, no fue tan malo intentar escribir una historia,
con líneas hechas con nuestras vivencias y con nuestros cuerpos;
y aunque ese libro se quemó dejando un herido y ninguna victoria,
después de todo no fue tan malo, porque te sentí en mis huesos.
