Quédate
conmigo esta noche y mañana todo el día,
para
que entiendas que el conocernos fue algo más que casualidad,
para
que sepas que nosotros tenemos un propósito en la vida,
para
que sientas que todo puede ser mejor en nuestra realidad.
Quédate
conmigo esta noche que quiero enseñarte mis manos,
aquellas
que se han puesto en lucha contra nuestros paralelos,
que
no se cansarán jamás, y al saber que somos humanos,
piden
y con lagrimas en los ojos a viva voz: “ya no volver a hacerlo”.
Quédate
conmigo mañana todo el día,
para
enseñarnos que todo es parte de un proceso,
que
empieza con entender que nada realmente valía,
que
tu y yo, somos mejores y debemos creer en eso.
Debemos
creer en nosotros, porque realmente valemos la pena,
hay
que reaccionar, dejar de lado las ambiciones vanas y espinosas;
pero,
también debemos entender que una ayuda es muy buena,
dejemos
de lados los estigmas, los comportamientos y aceptemos las cosas.
Este
destino tuvo un propósito al cruzarnos en nuestras vidas,
y no
fue solo para entregarnos el corazón y los sentimientos;
este
destino realmente quiso que al vernos reflejados el uno al otro,
busquemos
ese apoyo humano y divino, nos arrepintamos y reaccionemos.
