viernes, 29 de marzo de 2013

TODO DEJA HUELLAS


Todas mis rutinas las cambié porque me recordaban a ti,
y no podía caminar esperando voltear la esquina para encontrarte,
cambié mi manera de pensar, de hacer las cosas y hasta de sentir;
por conquistar mi tranquilidad y esa fe que me ayude a recuperarme.
Manipulé mis vocaciones y las convertí en defectos para dejarlas de lado,
mis manos se hicieron enemigas del papel y mis pies de los caminos,
cambié hasta la forma de hacer latir mi corazón y de ver el ocaso,
alimenté la idea de ser escritor de mí vida y dejar de creer en el destino.
Mis rutinas no las cambié, solo las pude dejar de lado por un momento,
en el cual, aprendí que no estaba bien el querer dejar de ser yo,
que solo estaba viviendo una etapa en que sanarían mis sentimientos,
que siempre encontraré corazones que me quieran y otros que no.
Es difícil levantarse y seguir, pero, nadie dijo que sería fácil hacerlo,
lo que en todo vale la pena, siempre se hace realmente esperar,
y las experiencias malas o buenas, son solo sensaciones en el alma.
Todo deja huellas, pero, nada puede quitarnos nuestra vida y nuestra paz.