Una
vez más, me equivoqué,
razón
suficiente para no creer en mis sentimientos,
culpa
mía, porque me ilusioné;
y
ahora, empiezo nuevamente desde cero.
Los
sueños en pesadillas se convierten,
las ideas supuestamente positivas, en errores;
la
soledad y mi conciencia, son las únicas que se divierten,
mientras
que en todo mi cuerpo, crecen los sin sabores.
Despertar
con la misma confusión con la que me duermo,
es
parte de creer que todo puede llegar a pasar,
pero
¿Cómo? Es algo que hasta ahora no entiendo,
que no sirve de nada hacerlo, solo intentar.
Solo
en mi cuarto, sumado a todo este silencio,
escucho
los ronquidos intempestivos de la penumbra,
tratando
de lograr una solución a lo que pienso,
sin
encontrar al final del día, razón alguna.
Solo
se, que quiero dejar de creer en mi corazón,
nunca
sirvieron de nada los pensamientos,
quiero
usar y poder decidir con la razón,
o
al menos, aunque sea, hacer el intento.
