Cuantos adjetivos, verbos y predicados están vertidos,
en un lago lleno de oscuridad, tan fúnebre, podrido y
pérfido,
en un lugar donde las palabras valen más que las
personas,
en un rincón donde las acciones pierden ante los
indispuestos.
El sabor a verdad, muchas veces está lleno de mentiras,
y la preocupación no siempre esta guardando una
protección,
hay ejemplos en que los caídos para avalar las
situaciones
son capaces de vender hasta su alma por un poco de
honor.
Las palabras a veces quieren borrar lo que hicieron
las manos,
y las manos a veces buscan esconderse cuando lanzan la
piedra;
los enemigos en ocasiones no siempre están lejos
y los amigos a veces llevan escondido mucha mierda.
El silencio algunas veces no lleva consigo un olor a
culpa,
y a veces tener la culpa no quiere decir que no se
tenga la razón,
la razón es un regalo que algunos no encuentran ni con
lupa
y en ocasiones se da con el tiempo cuando no existe
corazón.
