Estoy donde tengo que estar,
sin pensar en el mañana, sin pensar en el ayer,
con la soledad al costado y sollozando,
con el temor que me espera en la esquina.
Estoy mirando el tiempo pasar que no espera,
caminando a su lado para ganarle un segundo,
la luna ya no me llena, no busco las estrellas,
Y sigo, y sigo siendo yo.
Estoy donde tengo que estar,
haciendo las cosas que tengo que hacer,
sin querer lucir, sin pretender brillar,
ya no me interesa correr.
Sumando palabras, restando recuerdos,
dividiendo las ilusiones de la realidad,
multiplicando por cero los malos pensamientos,
buscando el resultado que me da la libertad.
Estoy donde tengo que estar,
pisando mí presente, formando mi hoy,
luchando contra los planes y el destino,
recordando de dónde vengo, soñando a donde voy.
Estoy aprendiendo que todo puede pasar,
que el no puedo no existe en mi razón,
que la experiencia es resultado y no
consecuencia,
y sigo, y sigo siendo yo.
Estoy donde tengo que estar,
con mis propias reglas, escapando de la rutina,
avanzando sin dar explicaciones
a este mundo que solo critica.
Me hago oídos sordos para no escucharlo,
me hago el ciego para no mirarlo,
me hago el mudo para no responderle,
el desentendido para no hacerle caso.
Estoy donde tengo que estar,
abriendo puertas, cerrando capítulos,
volteando las páginas de letras muertas,
escribiendo historias aun no contadas.
Estoy donde tengo que estar
este es el lugar, este es mi momento,
siendo el actor principal, siendo el autor
intelectual,
y no un simple espectador, un complemento.
Estoy aquí y ahora,
con esa paz que me costó tener,
no tengo límites, solo espacios por llenar,
y sigo, y sigo siendo yo.
