Gusto
de la soledad y gusto de la compañía.
La
soledad que me ayuda a pensar,
a
ver claramente las cosas que estoy haciendo,
a
evaluar todo lo que voy alcanzando,
y
no perder el camino hasta conseguir lo que quiero.
La
compañía de las personas que valoran mi amistad,
que
me arrebatan por un segundo de la rutina;
de la
familia que me pertenece y que me cuida,
de
la mujer a mi lado y los abrazos de mi hija.
Gusto
de la soledad que me aconseja bien y a veces mal,
porque
no lo hace con malas intenciones,
sino
que busca lo que necesito dentro de mi experiencia,
aquella
que he tenido con aciertos y con decepciones.
Gusto
de la compañía que viene por diferentes motivos,
porque
aun siendo negativa, me dan algo que no regresará;
porque
el tiempo no perdona en esta vida,
y
cuando piensas que estas empezando, ya es hora de terminar.
Gusto
de la soledad porque me reencuentra con el silencio,
en
un espacio donde me valoro, donde me quiero, donde sueño;
en
un lugar donde mis pasiones se estremecen con el viento,
en
un pequeño mundo donde todo alrededor soy dueño.
Gusto
de la compañía porque me vuelve parte de algo,
cómplice
de momentos, enemigo del futuro, retador del destino;
me
enseña de diferentes formas que existen los cambios,
porque
a veces lo que piensa tu mente, no deben escuchar los oídos.
Gusto
de la soledad que en su momento me lleva a buscar compañía
y
gusto de la compañía que llegado su momento me lleva a la soledad;
cada
uno tiene su momento, su lugar y su circunstancia en esta vida,
cada
uno es resultado y la decisión que nos da la libertad.
