jueves, 16 de marzo de 2017

JAVIER EDUARDO

Te conocí y me di la oportunidad de ser mejor,
te había elegido para que me acompañes a lograrlo;
decidí mostrarte los distintos lados de mi ser por amor,
buscando que me salves, que me liberes. Quería alcanzarlo.
Te enseñé lo bueno y lo malo del ser con que vivo,
mis defectos que son muchos y mis virtudes que quizá son pocas;
quería compartir mi pasado y experiencias contigo,
luchando de tu mano para quitarme las cosas que estorban.
Me desnudé ante tus ojos para que conozcas cada rincón de mí,
para que no haya secretos, manchas, ni sentimientos ocultos;
te entregué mi alma, mi espíritu y las ganas de ser feliz,
y ese espacio mío lleno de sucesos que son muy oscuros.
Cometí tantos errores que no puedo contarlos,
la edad que tengo nunca fue sinónimo de saberlo todo;
y aunque desde el inicio hice cosas buenas para remediarlo,
te quedaste en lo malo, no me ayudaste y me quedé solo.
Es cierto, quería ayuda y solo tuve reproches,
no me aceptaste de la mismo forma en que te acepté;
y ahora te sientes fuerte y me tratas como un fantoche,
utilizando para lastimarte todo lo que te revelé.
Si en algún momento te hice daño, fue de forma inconsciente,
nunca estuvo en mí el querer hacerte llorar como tú si lo quisiste;
y aunque el amor que siempre estuvo, no se irá  por estar ausente,
el tiempo decidirá si me equivoqué o si tu realmente fuiste.