Estas lejos, todo en mí te extraña, todo en mí te necesita;
pero ahora que sé que no te conozco como quizá lo pensé,
lleno mi mente de sentimientos contrarios para olvidarte,
pero no puedo, no lo consigo, y siento que nunca podré.
Cambiaste el color y la forma de tu cabello cuantas veces quisiste,
lo recuerdo así; pero tus ojos seguían siendo los mismos, negros;
los que un día cambiaron de mirada, de persona y decidieron irse;
dejándome en la rutina diaria de los dolores y de los recuerdos.
Siento que he perdido mucho y que no he ganado casi nada,
la felicidad muchas veces ha sido cruda y tantas otras muy esquiva,
recolectaba migajas en una mesa donde el banquete era mi alma,
debí alejarme de tu lado cuando sentí que no eras la misma.
No debí luchar, se lucha cuando sabes que algo aun es tuyo;
me cegué en creer que los sentimientos le ganarían a los errores,
que todo se podría lograr, que de nosotros dependía el futuro;
y no me di cuenta que ya no estaba juntos nuestros corazones.

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